A mediados de los años 60, las habilidades artísticas de Juan Carlos Grana, su tenacidad y su arraigada cultura del trabajo, lo movilizan a incursionar en la actividad del dibujo y rotulado comercial, transformándolo en un verdadero artista del pincel. Este emprendimiento le permitió establecer un negocio que brindara servicios a una buena parte de las empresas de Rafaela y zona.
Con el paso del tiempo, su esfuerzo, su transparencia, su constancia e inquebrantable responsabilidad por el trabajo, le permitieron asumir una posición de liderazgo en el mercado, ofreciendo productos cada más complejos e innovadores.
Al promediar la década del 80, Gabriel Grana se incorpora al negocio de la cartelería y rotulado comercial fundado por su padre. A partir de ese momento, la empresa experimenta una apertura hacia toda la República Argentina y hacia clientes corporativos, con proyectos de mayor envergadura.
Este empuje comercial favoreció a la Compañía, sobre todo durante los últimos años, cuando supo sostener un marcado crecimiento en todos los niveles: apertura internacional, nuevos procesos, productos y servicios, mayor profesionalismo e integración, más calidad y tecnología, e importantes inversiones económicas.
A lo largo de toda su trayectoria, Grana ha crecido profesionalmente, manteniendo su esencia de empresa familiar, apoyada en los mejores valores y en el reconocimiento y bienestar de todo su capital humano.

 

Hoy Somos una empresa de alcance global, con grandes fortalezas, recursos y capacidades para satisfacer con los mejores resultados las expectativas de nuestros clientes.